Cueva fue abandonada junto a sus tres hermanitas, alguien las dejó en un transportín roto y una persona del pueblo nos dio el aviso. Fue complicado ya que no teníamos mucho espacio pero las únicas disponibles para el rescate éramos nosotras, así que salimos corriendo a por ellas. Tenían muy pocos meses de edad, quizá dos. Estaban jugando entre unos troncos apilados que había allí, el más atrevido, Row, enseguida se acercó y fue fácil atraparle, después se acercaron Jinx y Cueva juguetonas, curiosas y pendientes de su hermano Row. La última fue Ara, la más miedosilla, no se fiaba ni un pelo de las humanas y con razón.

Conforme fueron creciendo, Cueva ha creado un gran vínculo con Jinx y les encanta estar acurrucadas y dormir juntas. Es habitual verlas en el sofá o la cama siempre a las dos y a veces podemos ver a las cuatro acurrucadas juntas. Es bonito ver como han crecido en familia y todo lo que se quieren.

CUEVA

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