

Cuando Salem apareció en nuestras vidas, en 2021, decidimos adoptar otra compi de su especie para que no se sintiese demasiado solo (aunque eso es imposible con tantas vidas que hay en el santuario :D). Fuimos a recogerla a una protectora de Salamanca cuando tenía unos pocos meses. Allí nos contaron que fue rescatada en la carretera, junto al resto de la camada, excepto su mamá y alguna bebé más, que no lograron coger.
Está experiencia de vivir no sólo en la calle, sino expuesta al peligro todo el tiempo, por el tránsito de los vehículos y la escasez de comida hizo que tuviera un carácter especial.
Las primeras semanas de adaptación con Salem, que ya llevaba un tiempo con nosotras, fueron difíciles, porque no podía verlo ni en pintura. Le bufaba, daba manotazos, huía de él si se acercaba... Con nosotras no era tan intenso aunque si marcaba sus límites.
Finalmente, el odio y miedo se convirtió en confianza, en cariño y la convivencia hizo el resto. Piña sigue teniendo un carácter muy suyo en determinadas ocasiones, y si ella dice que no, es que no y a la siguiente no avisa, actúa.
Aunque también es muy mimosa cuando le apetece y una vez agarra confianza con alguien, le encanta sentarse en su regazo para que le acaricien. No le gustan los ruidos ni que haya demasiado movimiento a su alrededor por lo que a menudo busca su espacio de tranquilidad.
Ella es única, especial a su manera y la queremos tal cual es 🥰
PIÑA
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